BARRANQUISMO

Saltos, rápeles, toboganes

Aventura en el agua

¿Qué es el barranquismo?

El barranquismo es un deporte de aventura que consiste en progresar a pie por el cauce de un río, superando los obstáculos que se vayan presentando, con técnicas y materiales específicos.

     

     También se le conoce como descenso de barrancos o descenso de cañones en España; cañonismo o torrentismo en zonas de Sudamérica; y canyoning para los angloparlantes. En Estados Unidos se suele emplear el término canyoneering.

     Podemos decir que el barranquismo clásico consiste en descender un río, a menudo encajonado y con cierto caudal de agua. Esto provoca que se formen resaltes en su curso, lo cual dificulta la progresión y para lo cual puede ser necesario el uso de material y técnicas específicas. Lejos de suponer un problema, suele ser el principal atractivo de este deporte, pues es cuando tenemos que saltar a alguna poza, hacer rápel por una cascada de agua o bajar en tobogán resbalando por la piedra. Otras formas de superar obstáculos son los pasamanos; el montaje tirolinas; bucear por un túnel de agua (sifón); o escalar y destrepar rocas.

Tipos de barrancos

     Aunque es cierto que lo más frecuente suele ser buscar barrancos acuáticos, con saltos y toboganes, hoy en día podemos encontrar descensos de todo tipo en cuanto a caudal:

Barrancos secos

 Son barrancos que por norma general no llevan agua, aunque esto no quita que puedan llevarla puntualmente en época de lluvias. Evidentemente, aquí no encontrarás saltos, aunque sí puedes llegar a encontrar toboganes secos. El principal atractivo suele ser sus rápeles y sus entornos, a menudo encajonados y con espectaculares juegos de luces y sombras. Ideal para sacar fotos.

  Normalmente no es necesario llevar neopreno en estos descensos.

Barrancos estacionales

 Estos barrancos llevan cierto caudal en épocas de deshielo y lluvias y se secan cuando llega el verano. Solemos referirnos a este fenómeno (pérdida del caudal en verano) como agostarse o acusar el estiaje.

  Dependiendo de cómo se encuentre cuando entremos, cambiará mucho el material y técnicas que empleemos para bajarlo, por lo que conviene informarse bien antes de entrar. Un peligro de estos barrancos son las marmitas trampa, de las que sólo se puede salir con un volumen suficiente de agua.

Barrancos acuáticos

 El típico descenso que todos conocemos: saltos en pozas, rápeles en cascadas, toboganes por el agua… Son barrancos que llevan agua durante todo el año, en mayor o menor medida. Por ello, es necesario llevar traje de neopreno casi siempre, ya que nos enfriamos rápidamente cuando estamos mojados.

  Se suele considerar el tipo de barranquismo más divertido y el que la mayoría de personas buscan.

     A parte de esta lista puedes encontrar otro tipo de clasificaciones en función de si son abiertos o encajonados; de su dificultad; de si poseen o no escapatorias; de su longitud… 

Dificultad de los barrancos

     Está claro que, antes de meternos en un barranco, deberíamos saber qué nos vamos a encontrar. ¿Cómo es de largo? ¿Cuánto desnivel tiene? ¿Qué material necesito para el descenso de barrancos? ¿Qué peligros hay?

     Todas estas preguntas y muchas más las podemos resolver de varias maneras: buscando información por internet, preguntando a quienes ya lo conocen, consultando libros de guías y croquis, yendo con alguien que ya lo conozca… Y la más segura: contratar a un guía especializado. 

     En las guías de barrancos pueden dar la información de la dificultad en varias escalas, aunque nosotros recomendamos la francesa, por parecernos la más completa. En ella se tienen en cuenta las características verticales del barranco; el carácter acuático; y el compromiso de la actividad. Un ejemplo: el Júcar tiene una graduación de v1/a2/I. Es decir, que: No tiene rápeles/Tiene pequeños tramos de nado/Se puede salir fácilmente. 

     Al ser una escala compleja de manejar para gente no experta, lo normal es hablar de la dificultad de los barrancos de un modo más genérico y simple: fácil, medio y difícil. Pueden hacerse subgraduaciones para matizar puntos intermedios: medio-alto, fácil-medio…

Material necesario

     Cada barranco es diferente y, por lo tanto, se necesitará material diferente para abordarlo. El único material común a todos los barrancos es el casco, pues lo llevaremos en todas las circunstancias. A partir de ahí, empezaremos a sumar material según lo vayamos necesitando:

Barrancos secos

 Arnés

Aparato descensor

Cuerdas 

Barrancos con agua

Traje de neopreno

Calcetín de neopreno

Botas de barrancos

Barrancos no habituales

Material para equipar

Material para abandonar

Material para hacer noche

     Si no practicas este deporte de manera habitual es normal no tener el material específico. Cuando contratas la actividad a un guía o empresa, suelen poner ellos todo el material a excepción del calzado. En este caso, con llevar unas botas de montaña o calzado deportivo será suficiente.

     Revisa siempre bien este punto con la empresa para saber qué incluye y qué no.

Dónde hacer barranquismo

   En España tenemos la gran suerte de disponer de barrancos por toda la geografía: de norte a sur, casi siempre encontrarás un barranco a menos de 2 horas

     Del centro de la península destacamos el Barranco de Somosierra, por ser el único de la Comunidad de Madrid y estar a 50 minutos del centro de la capital. Otros descensos muy buenos de la zona centro son el Papúos (Cáceres), el Arbillas (Ávila) y el Júcar (Cuenca).

     También por el sur y el levante podremos hacer barrancos, aunque las joyas de la corona las encontramos al norte: la Sierra de Guara y Pirineos, los lugares donde empezó todo. Aquí disponemos de multitud de barrancos, más repartidos en el Pirineo y más concentrados en la Sierra de Guara. En ambos casos, los primeros descensos de barrancos, los más famosos y los más populares los encontraremos en estas zonas.

Peligros del barranquismo

     Salta a la vista que el descenso de barrancos conlleva riesgos, pero, ¿cuáles son? ¿Se puede hacer algo para evitarlos?

     Desde el momento en que salimos del coche con intención de hacer un barranco estamos expuestos a peligros: podemos perdernos o torcernos un tobillo durante la aproximación; tener una crecida repentina durante el descenso; o perder el material necesario para proseguir. La cantidad de incidentes a los que podemos tener que hacer frente es inmensa. Pongamos un ejemplo:

     Antes hablábamos de las marmitas trampas, pero… ¿sabes lo que son? Se trata de pozas de forma circular, excavadas por el paso del agua y con cierta profundidad. Cuando el agua llega hasta arriba podemos salir de ellas fácilmente, como en el borde de una piscina. Pero cuando hay menos agua, puede ser que nos quedemos atrapados en una especie de pozo, con la salida muy arriba y sin posibilidad de escalar. ¡Y seguramente sin cobertura!

     Por ello lo mejor es estar siempre lo más preparado posible: realizar cursos de aprendizaje, talleres de reciclaje y nuevas prácticas, ir con gente experimentada, preparar y planificar bien la actividad en casa, etc. De nuevo nuestro consejo es contratar a un profesional, que se encargará de planificar y desarrollar la actividad, para que nosotros vayamos tranquilos y disfrutemos de la experiencia.

¿Ascenso de barrancos?

     Mención especial requieren las prácticas deportivas más modernas en cuanto a barranquismo se refiere. Y es que hoy en día también existe el ascenso de barrancos, aunque es algo más inusual. No hay misterio en su nombre: se refiere a subir a pie por lechos de río, sorteando los obstáculos que se vayan encontrando. Vamos, como el descenso de barrancos pero a la inversa.

     Es una práctica curiosa y rara de ver, pues no son muchos los barrancos que se puedan ascender de forma relativamente fácil, en comparación con su descenso. En muchos casos se necesitaría tener un buen nivel en escalada para poder progresar, además de tener que llevar más material y requerir más tiempo y esfuerzo, por lo que suele ser algo que se ve en contadas ocasiones y en barrancos fáciles. 

Barranquismo invernal

     Si la anterior era una práctica curiosa, ésta lo es más aún. ¿Te imaginas con crampones y piolet dentro de un barranco? ¡Pues así es el barranquismo invernal!

     En las modalidades más suaves de esta práctica “sólo” será necesario un buen neopreno con varias combinaciones de chaquetas y guantes. Aunque lo mejor sería un traje especial (traje seco). Y ya sólo falta bajar por el barranco helado.

     Para las versiones más hardcore de esta disciplina tendrás que llevar crampones y piolet, ya que además de hacerlo invernal, lo subirás. Y es que para algunos, el verdadero atractivo es poder ascender un barranco escalando en hielo por sus cascadas congeladas.

     Está claro que es una práctica minoritaria por muchos motivos: tienes que llevarte bien con el frío; disponer de más material específico de otros deportes como el alpinismo o la escalada en hielo; saber utilizarlo correctamente; ir con alguien que también cumpla con estos requisitos; la menor cantidad de horas de luz del invierno… Vamos, que no es para todos los públicos. Aunque cada vez se practica más, y estamos seguros de que seguirá en auge en los próximos años.

Y ahora que ya lo sabes todo sobre barrancos… ¿te apetece probar uno?​ 😉 

¡Elige tu barranco!

Poyatos (Cuenca)
Un barranco estacional para primavera-principios de verano. Estrecho y encajonado al principio, con un rápel de 20m
fácil-medio
Júcar (Cuenca)
¡Un aquapark natural! Varios toboganes y mogollón de saltos hacen de este descenso una experiencia súper divertida
Fácil
Nogaledas (Cáceres)
Si lo que te gusta son los rápeles acuáticos, las gargantas rodeadas de vegetación y las cascadas, no te pierdas este barranco
Fácil-Medio